Fútbol 8: dimensiones del campo y reglas
Las referencias oficiales del fútbol 8: dimensiones del campo, tamaño de las porterías, balón, duración y la regla del fuera de juego en la línea media. Para educadores U11-U13.
Thibaud C. · Preparador físico · Última actualización: 26 de septiembre de 2026
El fútbol 8 (y el fútbol 7) no es un «fútbol 11 pequeño». Es un formato pensado para los niños, en el que cada uno toca más balones, participa más y progresa más rápido. Antes de hablar de sistemas hay que entender por qué existen estos formatos y conocer las referencias oficiales de la Federación.
Por qué existen el fútbol 8 y el fútbol 7
Hacer jugar a niños de edad U11-U13 en un campo grande, once contra once, no tendría mucho sentido: el campo sería inmenso para ellos, la mayoría correría detrás del balón sin tocarlo nunca, y unos pocos jugadores más maduros ocuparían todo el espacio. Los formatos con menos jugadores responden a un principio sencillo planteado por la FFF: adaptar el juego al niño, y no al revés.
La Federación agrupa estas prácticas bajo el «fútbol de los niños», de U6 a U13, jugado con plantillas reducidas (a 3, a 4, a 5 y después a 8) con el mismo tiempo de juego para todos. En Francia, los U11 y los U13 juegan 8 contra 8 (el famoso «fútbol 8»), y los más pequeños con grupos aún menores; el 7 contra 7 se encuentra según las regiones, las plantillas y las concentraciones de partidos. Las modalidades exactas pueden cambiar de una temporada a otra y de un distrito a otro: consulta siempre con tu liga. La idea de fondo, en cambio, no cambia: menos jugadores en un campo más pequeño.
Las referencias oficiales del fútbol 8
Aquí tienes las cifras de referencia de las reglas de juego del fútbol 8 (U11 y U13). Apréndetelas: un educador debe conocer su terreno de juego.
| Referencia | Valor oficial |
|---|---|
| Jugadores | 1 portero y 7 jugadores de campo, hasta 4 suplentes |
| Longitud del campo | 60 a 70 m |
| Anchura del campo | 45 a 55 m |
| Área de penalti | 26 m de ancho por 13 m de fondo |
| Porterías | 6 m de ancho por 2,10 m de alto |
| Punto de penalti | a 9 m de la portería (algunos distritos aplican 8 m: comprueba el tuyo) |
| Balón | talla 4 (unos 62 a 66 cm de circunferencia) |
| Duración (U11) | 2 x 25 minutos |
| Duración (U13) | 2 x 30 minutos |
| Fuera de juego | se aplica solo a partir de la línea media |
Dos puntos merecen una explicación, porque cambian de verdad el juego respecto al fútbol 11:
- El fuera de juego parcial: en fútbol 8, un atacante solo puede estar en fuera de juego en la mitad de campo rival, a partir de la línea media. En su propia mitad no hay fuera de juego. En concreto, un atacante puede colocarse muy arriba sin problema mientras el balón no haya pasado el medio campo: eso abre el juego y obliga a pensar la colocación de la defensa.
- El balón de talla 4: más ligero y más pequeño que el balón de talla 5 de los mayores, está adaptado a la mano y al pie de los niños. Suele favorecer un mejor control y unos gestos más limpios.
Estos valores son las referencias de las reglas de juego de la Federación para el fútbol 8. Las dimensiones del campo se dan en horquilla (60 a 70 m por 45 a 55 m): cada instalación es un poco distinta, así que no te extrañe encontrar un campo algo más corto o más ancho. Comprueba las modalidades de tu competición con tu distrito, que puede precisar algunos puntos según la temporada.
Más balones tocados por niño
Es la ventaja número uno, y se deriva directamente de esas dimensiones. En un campo reducido y con menos jugadores, cada niño se encuentra mucho más a menudo en contacto con el balón. Y se progresa sobre todo jugando: cuanto más toca el balón un joven, más repite los gestos técnicos (conducción, pase, control, tiro), toma decisiones y lee el juego. El fútbol 8 multiplica esas situaciones respecto al fútbol 11, donde muchos niños se quedarían de espectadores. Menos compañeros a los que delegar, un campo a la escala de las piernas de los niños: mecánicamente, el balón vuelve más a menudo a los pies de cada uno.
Cada uno se implica más
Siendo ocho, es difícil esconderse. Cada jugador tiene un papel que cuenta, tanto con el balón como sin él. Eso suele favorecer:
- Una participación más regular de todos, incluidos los más tímidos o los menos maduros físicamente.
- Una comprensión del juego que llega más rápido: el niño vive más situaciones por partido.
- Un disfrute del juego reforzado: tocar el balón, atreverse a probar cosas, es lo que da ganas de volver al entrenamiento.
Un campo y unos espacios adaptados
Con 60 a 70 m por 45 a 55 m (frente a unos 105 por 68 m en fútbol 11), el campo de fútbol 8 cubre aproximadamente la mitad de la superficie de un campo grande. En la práctica se traza a menudo sobre la mitad de un campo de fútbol 11, a lo ancho, con porterías más pequeñas (6 m por 2,10 m en lugar de 7,32 m por 2,44 m). Las distancias están a la escala de los niños: un despeje, un pase largo o una carrera para presionar siguen siendo realizables para ellos. El resultado es un juego más fluido y menos entrecortado que si se les pusiera en un campo grande, donde el cansancio y las largas distancias romperían el juego.
La filosofía federativa: formar antes que ganar
Es el punto más importante, y el que a veces se olvida el sábado por la mañana. A estas edades el objetivo no es ganar la concentración de partidos: es formar jugadores y dar ganas de jugar. Esa lógica no es una opinión, es el marco planteado por la Federación para el fútbol de los niños. El resultado del fin de semana no tendrá ninguna importancia dentro de dos años. Lo que quedará es lo que el niño haya aprendido y el disfrute que haya tenido.
La FFF traduce ese espíritu en una referencia concreta y exigente: tiempo de juego para todos. Cada jugador convocado debe disputar al menos la mitad del tiempo de juego (con un objetivo en torno al 70 %) y empezar al menos un periodo. No se deja a un niño en el banquillo porque sea menos bueno: estamos ahí para hacerle progresar, no para apartarlo.
Ese espíritu se encuentra también en el Programa Educativo Federal (PEF), que recuerda que, junto al juego, se educa en el respeto a las reglas, al árbitro, al rival y al entorno. El sábado, el educador forma a un jugador tanto como a un niño.
En concreto, la lógica formativa suele invitarte a:
- Hacer jugar a todo el mundo, buscando al menos la mitad del tiempo de juego para cada uno, sea cual sea su nivel, y haciendo que cada niño empiece al menos un periodo.
- Fomentar la asunción de riesgo (intentar sacar el balón jugado, regatear) en lugar del «despeje de seguridad» sistemático.
- Rotar a los jugadores por los distintos puestos (volveremos sobre ello en detalle), para que descubran todo el juego.
- Relativizar el resultado delante de los niños y de los padres: felicitar los progresos y la actitud tanto como la victoria.
Quédate con el espíritu del fútbol con plantillas reducidas: más balones, más disfrute, más aprendizaje. El formato es una herramienta de formación. El resultado llegará más adelante, cuando las bases estén puestas.